Hechos reales con hielo
- Nellie Walcroft se sube al Titanic. Vestidos largos, corsés asesinos apretando costillas como si quisieran ahogar a las señoras antes que el agua, hombres con bigote retorcido, copas de champán y promesas de travesía “inolvidable” (a ver, y claro que lo fue, aunque por razones diferentes a las descritas en el folleto publicitario).
Y de repente ¡zas! Iceberg.
Nellie chapotea en las refrescantes aguas del Atlántico con la adrenalina en plan Ferrari y el corsé ayudándola a morir. Pero no. Se sube a un bote, sobrevive y en lugar de quedarse en el sofá de su casa mirando al infinito, agarra papel y pluma para escribir a su amiga Clara y cascárselo TODO con pelos y señales: el barco inclinándose, los gritos, los cuerpos, las cuchillas del silencio y un único pensamiento en bucle amenazándola de muerte, con todas las razones del mundo a su favor.
No era una carta bonita en plan “Querida Clara, he sobrevivido, estoy bien, besitos”. Era el grito del trauma; la misma voz que la mantuvo a flote por dentro.
Y ahora, la bofetada:
Tu iceberg no tiene por qué ser un transatlántico partido en dos. Puede ser tu jefe, tu ex, tu soledad o un comentario de alguien que tenía una vida de mierda y mira tú por dónde, fue a cruzarse contigo ese día en el que ni tan solo habías cumplido tus seis añitos. A ver, si no lo escribes, te pueden pasar dos cosas: 1. Que te hundas tú. 2. Que intentes hundir al siguiente ser con patas que tenga a bien darte los buenos días. Con lo cual, estamos de acuerdo en que lo más útil para ti y para l@s demás es que te “desahogues”, ¿no?
Instrucciones titánicas de urgencia:
- Escúpelo todo: no maquilles, no filtres, no te preocupes por “quedar bien”.
- Escribe como salga: bonito, torcido, con faltas, tacos, aceite, lágrimas…
- Usa lo que tengas: cuadernos, notas del móvil, papel del váter, la pared del baño (si no estás en el tuyo, intenta que no te pillen).
- No edites: la edición vendrá luego, cuando ya estés flotando, no mientras tragas agua.
- Pero ESCRIBE.
Porque si Nellie pudo con medio Atlántico encima, tú puedes con lo tuyo y un café (¿con hielo?).
Myriam K
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