Escritura Consciente
¿Qué es la Escritura Consciente?
Nadie nace sabiéndolo hacer. Escribir es un verbo que necesita, como mínimo, de dos personas para existir. Alguien nos tiene que enseñar que las letras son símbolos gráficos que, cuando se dibujan, unidas de determinada forma, pueden cambiar la vida de las personas. De ahí que la Escritura Consciente no sea solo una técnica, sino una experiencia de transformación humana con propósito, que nos da permiso para ser nosotros-nosotras-misma-mente-corazón en mano y desde las tripas para vivir a conciencia.
Y más allá o acá de mi perspectiva, está esa evidente dama, que es la ciencia. Ella también avala su eficacia como herramienta para transitar procesos de trauma o de enfermedad. Nos libera. Al permitir la expresión y organización de pensamientos, sensaciones, creencias, etc. escribir de manera consciente nos abre una grieta de acceso a lo intangible para, moviendo el alma, el cuerpo y con él, el culete, avanzar hacia la sanación (sana acción) física, mental, espiritual y psicoemocional.
Si tienes un nudo en la garganta o en alguna otra zona de tu cuerpo, con historias atrapadas que se te agarran por dentro, sácalas.
Esta web es una puerta de entrada y de salida. De entrada, a ti. De salida, a tus emociones y al campo de lo invisible a través de la escritura.
Aquí, encontrarás maneras de resignificarte para explicarte esas otras historias. A veces, serán cuentos sinvergüenzas que nunca te has contado ni te han contado. Otras, tan solo aparecerán letras sentidas o sin sentido, todavía, asomando una patita por debajo de tus dedos. Necesitarán tinta, cariño y espacio para revelarse y ver la luz. La tuya.
Esta es mi propuesta:
Hay un "bla, bla, bla" grabado en nuestras cabezas y un todo por descubrir que vive en el sótano de tu antigua casa. PERO la verdadera historia, la que te ha traído hasta esta página, porque busca ser creada, únicamente está en tus manos; en las mismas que pueden construir(te) un nuevo hogar.
Yo tengo madera, piedra y fuego para encender la chimenea por si se te hace de noche. Tú solo tráete un boli y esa hoja en blanco que huele a "cuando todo empieza". Lo demás es saltar al escenario y ACTUAR.
La ka de kilo siempre ha tenido un peso específico y una personalidad propia. En ocasiones, ha sido marginada por no querer competir con otras grafías. En ese alfabeto aprendido de memoria (el mismo que nos hizo creer que las letras con sangre entraban), la ka se fue quedando en el kilómetro cero de su guarida.
Yo vengo a sacarla del olvido, a reivindicarla como símbolo de la fuerza vital que albergan sus entrañas, a honrar sus ausencias y por fin, pronunciarla, pronunciarme, pronunciarnos.
Ke konste por eskrito.
La ka se escribe hacia arriba y hacia abajo, juega con el “Cordón” umbilical de mi primer apellido y le da un toque de magia consciente y "kañerita" a mis otras yoes.
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